La
Atención
Plena no es un conjunto de técnicas, sino una actitud general y
básica ante la vida, ante la existencia; es una forma de vivir diferente a
la habitual, que proporciona una experiencia de vida más directa, sana,
despierta, feliz y plena; proporciona "más vida" a la vida de cada uno. Las técnicas que muestro en el blog son "tan solo"
ejercicios para entrenar a nuestra mente en adquirir esa actitud
de atención plena en la vida cotidiana, logrando así la persona disfrutar de sus frutos.
No solemos darnos cuenta de hasta qué punto evitamos hacer eso en nuestra vida diaria al estar viviendo casi exclusivamente a través de nuestros pensamientos, de eso que he denominado en el blog varias veces nuestra "cháchara mental", sea que se produzca esta en forma de palabras, imágenes o meras "sensaciones" o "impresiones" mentales más o menos definidas.
Debemos tener presente que sólo "experienciamos" o vivimos realmente aquello que tenemos en nuestra mente en un momento determinado; sobre todo, aquello cuanto ocupa o emplea las facultades de la mente consciente, de la consciencia; y normalmente, salvo en el caso de las personas que han cultivado con éxito de forma continuada la Atención Plena (Vipassana o Mindfulness), lo que ocupa nuestra mente, a todas horas y casi sin control ni conciencia de ello, es esa "cháchara mental", mezclándose (o imponiéndose) en la consciencia con cada una de las experiencias directas de la realidad de cada "aquí y ahora".
No solemos darnos cuenta de hasta qué punto evitamos hacer eso en nuestra vida diaria al estar viviendo casi exclusivamente a través de nuestros pensamientos, de eso que he denominado en el blog varias veces nuestra "cháchara mental", sea que se produzca esta en forma de palabras, imágenes o meras "sensaciones" o "impresiones" mentales más o menos definidas.
Debemos tener presente que sólo "experienciamos" o vivimos realmente aquello que tenemos en nuestra mente en un momento determinado; sobre todo, aquello cuanto ocupa o emplea las facultades de la mente consciente, de la consciencia; y normalmente, salvo en el caso de las personas que han cultivado con éxito de forma continuada la Atención Plena (Vipassana o Mindfulness), lo que ocupa nuestra mente, a todas horas y casi sin control ni conciencia de ello, es esa "cháchara mental", mezclándose (o imponiéndose) en la consciencia con cada una de las experiencias directas de la realidad de cada "aquí y ahora".
